VALLE DE LA LUNA Y TALAMPAYA

7 Oct

Yésica Chiodin

San Juan y La Rioja son dos provincias que cuentan con sus bellezas, su historia y sus imponencias. Y nada mejor que recorrerlas en un auto alquilado y con cuatro amigas.

El Parque Provincial Ischigualasto, más conocido como el Valle de la Luna, ubicado a 330 km de la ciudad de San Juan y a 80 km de San Agustín del Valle Fértil. Fue declarado como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, el 29 de noviembre de 2000.

Si bien es un lugar científico, se puede recorrer en forma de visita guiada en vehículos particulares acompañados por un guía del Parque, el cual realiza estaciones o paradas y explica el sitio visitado, dicha excursión dura 3 horas aproximadamente. En su base está instalado un centro de interpretación, que funciona a modo de museo, y tiene un recorrido explicado donde se muestran los procesos para extraer un fósil y se explican particularidades de los mismos. Dentro del Parque se sitúa el Cerro Morado, antigua chimenea de un volcán ya extinto, a la que se puede ascender contratando a un guía en la base del parque, para obtener una vista privilegiada. El tiempo de la ascensión es de 1 hora aproximadamente.

Fotografía tomada por Yesica Chiodín

Las curiosas formaciones geológicas dan al parque sus características. Fueron talladas por el viento que le da una impresión de extraordinarias esculturas naturales de gran similitud a monumentos esculpidos a mano.

La fauna de este lugar está compuesta de guanacos, liebres, zorros, hurones y ardillas de las sierras, entre otros.

El Parque Nacional Talampaya, ubicado en La Rioja,  tiene una superficie de más de 430.000 hectáreas. En 1975, el Parque Provincial Talampaya fue creado. Su principal objetivo era conservar los importantes campos paleontológico y arqueológico de la zona. Debido al valor conservacionista y potencial turístico, la oportunidad de promover Talampaya fue incluirla entre los Parques Nacionales de la Argentina en 1997.

Allí se pueden observar petroglifos y cerámicas varios de los habitantes que estaban allí desde el principio de la colonización. Este es el objeto de numerosos estudios científicos de investigadores de todo el mundo.

Fotografía tomada por Yesica Chiodín

Se puede apreciar los procesos de erosión que han tenido lugar con el tiempo a formar quebradas rodeadas por muros altos, como el río Talampaya (cuando llueve se suspende el acceso al parque por dos o tres días). El viento y la erosión han creado las columnas extrañamente formadas que sirven de nido de cóndores.

En la antigüedad, los asentamientos humanos utilizaron cuevas y otras áreas protegidas como viviendas, almacenes y tumbas. Cualquier visitante puede apreciar este paisaje arqueológico en cualquiera de los dos lugares públicos: Puerta de Talampaya y Los Pizarrones.

Formaciones de areniscas y rocas de formas inusuales son abundantes aquí.
La vegetación se compone de matorrales y arbustos. Algunas vida animal observa con frecuencia como el zorro gris y el pájaro negro, son comunes en estas áreas.

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